SERGIO VADILLO
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Dos días de fuerza.
El resto de la semana también tienes vida.

Mucha gente cree que entrenar bien exige horas que no tiene. Entre el curro, los niños y la vida, siempre hay algo que se cruza.

Y como no puede ir cinco días, no empieza ninguno. O empieza cinco y dura dos semanas.

Con mis clientes suelo trabajar con dos sesiones de fuerza a la semana. Dos huecos que podamos cumplir y un plan que merezca esos huecos.

Da igual que sean lunes y jueves o miércoles y domingo. También podemos repartir el trabajo en tres días si encaja mejor. El calendario no programa por ti.

La gracia está dentro de la sesión.

Seleccionamos movimientos que nos permitan entrenar gran parte del cuerpo: una sentadilla, un empuje, una tracción, una bisagra de cadera. Después elegimos las variantes, la técnica, las cargas y la progresión para esa persona.

Tu fémur, tus brazos, tu movilidad y tu experiencia importan. Copiar el gesto de otro no garantiza que estés haciendo el ejercicio que te conviene.

Ejemplos de patrones de movimiento: sentadilla, empuje y tracción

Un ejemplo de reparto sería una sesión con sentadilla, empuje horizontal y tracción vertical; otra con bisagra de cadera, empuje vertical y tracción horizontal. Es un esquema para entenderlo, no tu rutina antes de conocerte.

Ejemplos de bisagra de cadera, empuje vertical y tracción horizontal

¿Y por qué no ir más?

Porque añadir días por añadirlos no es el objetivo. Quiero que entrenes con intención, puedas recuperarte y vuelvas a progresar. Y que lo sigas haciendo cuando se complique la semana.

Dos días bien planteados pueden darnos una base excelente. Si necesitas más trabajo o te viene mejor repartirlo, lo organizamos. Si vas justo, buscamos el punto de partida que sí puedes mantener.

Fuera del entrenamiento siguen estando la comida, el movimiento diario y el descanso. Entrenar poco no es pasar el resto de la semana esperando a que el plan trabaje solo.

Fernando llevaba veinte años yendo al gimnasio. Cuando cambiamos lo que hacía dentro, dos sesiones de fuerza tuvieron mucho más sentido que seguir acumulando visitas.

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Sergio Vadillo